sábado, 31 de diciembre de 2011

Fotos Flickr

Para finalizar el año, te dejo unas imágenes de lo que ha dado de si el 2011. Viajes, amigos, familiares, desconocidos, vivencias, experiencias, polladas varias... unos cuantos ejemplos de lo que yo opino que ha sido lo mejorcito y un enlace por si quieres 'gulisnear' un poquito más. Y como ahora me pillan en Francia:  

Bonnes fêtes a tout le monde!


 














 Y si quieres más, stay tuned  http://www.flickr.com/photos/grancanario/

martes, 27 de diciembre de 2011

París, la ciudad del amour... (2ª parte)

Nos metemos en el metro para acabar en la otra zona turística por excelencia de la ciudad, la zona de Châtelet y Hôtel de Ville, probablemente el centro neurálgico de la ciudad, ya que allí se encuentran el ayuntamiento y los edificios administrativos más importantes. Antes de salir a la ‘superficie’, es importante hacer unos cuantos apuntes con respecto al metro de París. No es precisamente el más limpio ni el mejor decorado del mundo (aunque paradas como la del Louvre podrían pasar por un mini-museo), de hecho, es un pelín agobiante, pero se podría decir que su interior es casi tan grande como la propia ciudad bajo la que se asienta y se puede encontrar tanto o más talento que fuera en la ciudad. Volvemos al exterior, y si bajamos en la parada Cité nos encontraremos justo en frente de la catedral que sirvió como escenario para la famosa película de Disney, Nôtre Dame.



Después de haberla contemplado como se merece, es inevitable darse la vuelta cada dos segundos a ver si por alguna casualidad vemos dando brincos al entrañable jorobado. Este santuario, especialmente de noche, es una de las catedrales más enigmáticas, probablemente por su emplazamiento, en una isla en medio del río, o por la atmósfera que se crea a partir de sus famosas gárgolas y su estilo gótico más puro. Si eres un pobrecito hombre o mujer de a pie, que se gana la vida humildemente o que depende de las becas o de mami o papi para pegarse un viajecito, probablemente será tu parte favorita de la ciudad, ya que por lo que pagarías 5 euros en los Campos Elíseos, aquí pagarías 3 (hablo de una crêpe con jamón) y menús que rondan entre los 10 y 15 euros (esto en París es para darse con un canto en el pecho si no quieres acabar todos los días en el McDonalds). Por la zona también nos encontramos con la que se dice que es la calle más pequeña de toda Francia La rue du chat qui pêche (La calle del gato que pesca).


Nos metemos esta vez en el metro para llegar a la zona más descarada de París, sede de la prostitución y del sexo en general, eso si, con ese toque de clase y de glamur que solo los parisinos saben darle a las cosas. Me refiero a la zona de Montmatre, vigilada también por una iglesia a la que nadie hace caso, como en el caso de Ámsterdam, Le Sacre Coeur, excepto para sacarse la típica y obligada foto. Si subimos hasta arriba del todo, podremos divisar una ciudad planificada un poco al tuntún, pero al ver de fondo otra vez la torre Eiffel, ya como que nos da igual… estamos en París, eso es lo que importa. Recorremos toda la rambla del boulevard Rochechuart para llegar al de Clichy. Al final de esta calle, no podemos evitar decepcionarnos otra vez (como pasara con el minúsculo cuadro de Mona Lisa) con el edificio que inspirara en 2001 a Baz Luhrmann para crear la película-musical, Le Moulin Rouge. Y no es que el edificio en si decepcione (por cierto, allí vine a aprender que el empresario que montó este rentable negocio era español, de Cataluña para ser más exactos) si no que la película se aleja tanto de la realidad y nos crea tantas expectativas que el visitante, sin quererlo, espera bastante más. Aquí nos olvidamos de lo pobre que somos y nos gastamos los 175 euracos que se necesitan para entrar y comer. El menú, bastante mejorable por cierto, constaba de unas tiras de beicon envueltas con zanahorias de entrante, escargots (los famosos caracoles) de segundo, y una milhojas francesa como postre. Eso si, la copas son mágicas, es decir, por mucho champán que bebas, siempre que dirijas la vista al escenario, un camarero, muy cansino por cierto, te la va a volver a llenar hasta arriba. Si bien es cierto que el menú no vale el dinero pagado, el espectáculo, aunque pesado a ratos, tiene sus momentos, como el sketch políglota de un ventrílocuo con un caniche (ahora no se si realmente era gracioso o es que el champán estaba comenzando a hacer efecto) o el momento en el que sale una enorme piscina del subsuelo con serpientes enormes y una bailarina se mete a bailar con ellas. El resto del espectáculo es más propio de una gala a lo José Luis Moreno tipo Noche de Fiesta (por desgracia aun no he olvidado ese patético programa) que de un espectáculo por el que yo pagaría 175 euros. Yo, como veía venir la posible decepción, me jarté a champán para amortizar el dinero.
Cansado de tanto glamur, me escapé un poco en busca de cultura e historia. Esta vez acabamos nuestra visita en Hôtel National des Invalides (Palacio Nacional de los Inválidos), edificio también impresionante rematado en una cúpula dorada que ha servido durante casi dos siglos como tumba a Napoleón Bonaparte (para que luego los españoles protestemos porque Franco esté enterrado en el Valle de los Caídos). Esta vez he llegado más tarde de las 6 de la tarde, así que no será posible realizar la visita interior, pero ni falta que hace, porque su exterior basta para sorprendernos.


Para finalizar diré que París es una de esas ciudades que se debe visitar, por obligación, antes de pasar al otro barrio. Su fama está más que justificada, y si bien hay cosas que nos pueden dejar un regustillo amargo, hay cosas que pueden sobrecogernos. Bon voyage!